viernes, 13 de noviembre de 2009






«Luchamos por una educación desmasificada, individualizada y activa en la que los alumnos participen plenamente y en la que las nuevas tecnologías posean una relevancia sustancial...»




Publicado en «Aularia», junio de 1988

jueves, 12 de noviembre de 2009

EL CINE EN LA EDUCACIÓN

La vida humana, el cine, y el principio de la investigación en las aulas.

La imagen en movimiento, sus mensajes, sus ideas técnicas y sus contenidos son elementos de indiscutible valor y de indispensable estudio en las aulas. Es una de las estrategias interdisciplinares por excelencia, vía para lograr la transversalidad, y al mismo tiempo base y fundamento de análisis y estudio de cualquiera de las áreas de un programa de trabajo. El cine refleja la totalidad, pues su fundamento es contar dramas humanos con tecnologías y lenguajes diversos a los tradicionales. El cine, como comenta MacLuhan en “El aula sin muros”, complementa conocimientos, integra ideas y lenguajes. El cine puede hacer comprender mejor una obra de teatro, un drama escrito, y al mismo tiempo puede incitar a leer la obra literaria que ha servido de base al film.
El cine es el gran desconocido por demasiado cercano. En los primeros años de su historia se proyectaban las películas en barracas de feria; por ello era rechazado por la gente "culta". Más tarde se hicieron cargo de él los intelectuales, descubriendo las posibilidades artísticas y culturales, y desarrollando el pensamiento cinematográfico. En el cine lo poseemos todo: el espectáculo, la aventura, el arte y el razonamiento. tenemos dónde elegir, pero hay que entrar en él con seriedad, con investigación y con esfuerzo, ya que aporta a la cultura unas formas de comunicación y de lenguaje que de otra manera y por otros caminos sería imposible conocer y aplicar en las aulas.
Aún así, los primeros tiempos del cine sirven para analizar toda aquella vida que se apreciaba desde diversas ópticas tras el ojo de la cámara, esa cámara que presenta las cosas con otra visión. En “El sexto sentido”, de Sobrevila, la cámara ve la realidad de modo diverso al del ojo humano, que hay detalles o situaciones que no puede apreciar. El cine nos introduce tanto en la pequeñez de los elementos, convirtiéndolos en importantes como en los inconmensurables espacios transformándolos en accesibles y entrañables.
La tecnología puesta al servicio del mensaje, ha metamorfoseado al cine, lo ha hecho ineludible para conocer filosofías, pensamientos, historias, lugares, modos de vida y costumbres.
Enseñando a ver cine.

La motivación hacia el cine se genera fundamentalmente viendo cine. Algunos puristas, los he conocido, intentan hacer entrar a niños y adolescentes por lo que ello llaman ‘buen cine’. Si aplicamos al aprendizaje del cine los principios fundamentales de la didáctica, debiéramos tener en cuenta que:
Todo se aprende desde el principio. Desde que el niño nace, ya en la familia, es conveniente que esté cerca del cine, ya sea en la tele, asistiendo a salas cinematográficas con sus padres.
Hay que comenzar viendo películas entretenidas, en cada edad las correspondientes. Lo lúdico y festivo es diferente en cada edad, cultura y condición. Los más pequeños encajan mejor los dibujos animados. Disney es un buen iniciador. Sus largometrajes, y los cortos, tienen los ingredientes necesarios en dinamismo, color, música, cambio de acción y de estímulos suficientes para atraer también a los más pequeños.
Como en todo proceso de aprendizaje, se accede mejor al conocimiento yendo de lo conocido a lo desconocido. Las aventuras y la fantasía están más cerca del niño.
Si queremos que a una persona le guste el cine, o la lectura, no le pongamos a ver a Antonioni ni a leer a Dostoievski de entrada. Ir de lo fácil a lo difícil. Acordémonos de los que nos gustaba cuando éramos pequeños y lo que nos aburría lo que les gustaba a nuestros mayores. No es conveniente comenzar por películas plúmbeas antiguas para enseñar los inicios del cine. Hay películas muy entrañables y divertidas por las que los niños y los adolescentes entran muy bien. Chaplin, por ejemplo.
Como todo aprendizaje, necesita de experiencias, de afectos, de motivaciones, de reiteración de hechos, de personas que contagien el entusiasmo... de productos de calidad, entretenidos, lúdicos. Al cine se entra, como en todo lo que es cultural, de manera fundamentalmente inconsciente. El aprendizaje del cine, como todo proceso de enseñanza, necesita de esquemas de comportamiento en los que prime lo que para el que aprenda contenga sentido, diversión y serenidad para aprenderlo.

jueves, 5 de noviembre de 2009

El club de los poetas muertos II

Voy a mostrar, una serie de fragmentos del libro, que me han parecido muy interesantes y que reflejan como el profesor, está comprometido con sus alumnos, tiene vocación, le gusta lo que hace, y transmite un sentimiento de revelación (en el sentido de luchar por lo que uno quiere) a sus alumnos.


"Estamos comprometidos en una batalla, señores. ¿Qué digo, una batalla? ¡Es la guerra! Ustedes, jóvenes almas llegadas a un momento crucial de su desarrollo, serán triturados, aplastados por la apisonadora del academicismo, y el futuro perecerá antes incluso de nacer, o triunfarán y entonces podrá florecer su individualidad.

No teman, aprenderán lo que este colegio exige que sepan; pero, si puedo completar mi tarea, aprenderán el placer de las palabras: porque, pese a todo lo que les hayan podido decir, las palabras y las ideas tienen el poder del cambiar el mundo."


Quizás, pienso yo, si nuestros profesores o maestros, y los que actualmente hay, se hubiesen implicado más en su tarea educativa y no solamente en la formativa, como hace el profesor Keating, el alumnado de hoy en día, estaría mas comprometido con su educación, y los futuros maestros, pedagogos, educadores, etc., estarían en la facultad, por el simple hecho de ver como se cumple ese espiritu de aprender y enseñar el placer de las palabras, de sentir que educar es lo mas bonito que existe; y no solo porque se vive muy bien siendo funcionario.


Bueno, aqui os dejo unos cuantos de los maravillosos poemas, que se citan en el libro y en la pelicula:


Fragmento de un poema de Walt Whitman citado por Keating en clase:

¡Oh mi yo!
¡Oh vida de sus preguntas que vuelven
del desfile interminable de los desleales,
de las ciudades llenas de necios!
¿Que de bueno hay en estas cosas,
oh mi yo, mi vida?



Poema de Alfred Lord Tennyson recogido en el Diario de reuniones

Venid amigos
No es tarde
para buscar un mundo muevo,
pues sueño con navegar
más allá del crepúsculo
y, aunque ya no tengamos
la fuerza que antaño
movió cielos y tierra,
somos lo que somos:
un mismo temple
de corazones eróticos
debilitados por el tiempo, pero
voluntariosos para luchar,
buscar y encontrar
y no rendirse.
FRagmento del diario de reuniones de los chicos:

Fui a los bosques porque quería vivir a conciencia
Quería vivir a fondo
y extraer todo el meollo a la vida
Dejar de lado todo
lo que no fuera la vida
para no descubrir,
en el momento de la muerte,
que no había vivido.
Poema improvisado por uno de los alumnos en clase:

Un loco de dientes sudorosos
Cierro los ojos
y su imagen flota junto a mí
Un loco de dientes sudorosos
con una mirada que martillea mi cerebro
Sus manos se extienden y me alcanzan
y refunfuña todo el tiempo
El dice la verdad
La verdad es como una manta
que siempre te deja los pies fríos.
La estiras, la extiendes
y nunca es suficiente
La sacudes, le das patadas,
pero no llega a cubrirnos
Y desde que llegamos, llorando,
hasta que nos vamos, muriendo,
sólo nos cubre la cara
mientras gemimos, lloramos y gritamos.

martes, 3 de noviembre de 2009

El club de los poetas muertos

El club de los poetas muertos, es un libro que me fascina. En primer lugar comenzare hablandoos de él, para aquellos que no lo hayais leido. Es obvio que recomiendo su lectura, aunque también para aquellos a los que le sinterese el tema, y no tanto leer, podeis encontrar la pelicula y vedla.


El club de los poetas muertos, narra la historia de unos muchachos que estudian en la Academia Welton, en el año 1959. Ésta, esta reservada para los miembros mas exquisitos de la sociedad, y sigue manteniendo el clasico modelo de educación victoriana.

Éstos jóvenes, aprenden en el nuevo curso, el significado de CARPE DIEM, de lo que ello significa y de la importancia de perseguir los sueños, gracias a un excéntrico profesor de literatura, John Keating, antiguo alumno del centro, que hace despertar sus mentes.



El libro lo escribió N.H. Kleinbaum, y su puesta en escena la hizo Peter Weir en 1989, cntando con actores como: Robin Williams, Robert Sean Leonard, Ethan Hawke, Josh Charles, Dylan Kussman, Allelon Ruggiero, James Waterston.

Buscando acerca de él en internet, encontré una pagina web en la que un autor, hablaba sobre lo que quería transmitir y relacionaba muchos aspectos del libro con la educacion que hemos tenido hasta el dia de hoy.

Enrique Martínez-Salanova Sánchez nos compara la educacion en las aulas y nos habla sobre ellas:

En El club de los poetas muertos, se ponen en cuestión todos los rituales tradicionales de las aulas. Bandas, ritos, campos deportivos, sombreros al aire, becas de fin de curso, orlas, actos académicos formales estilo norteamericano, van entrado en una sociedad escolar o universitaria como la nuestra, en la que habíamos eliminado los ritos de la escuela franquista. La ritualización en que se mueve el mundo de la educación reproduce una continuidad entre una generación y otra. Constituye uno de los canales mediante el cual se realiza la transmisión cultural; puede ser enriquecedor en la medida en que cada acto ritual introduzca características novedosas, de lo contrario los rituales son formas estereotipadas, mecánicas, desvitalizadas y empobrecedoras con relación a los miembros que participan de dicho ritual. Nuestra sociedad está plagada igualmente de conductas cliché.
Estamos plagados de estereotipos rituales. El ritual de la primera clase, el ritual de la clase magistral, el ritual del trabajo práctico, el viaje de estudios, el programa en cuanto a qué debe aprenderse primero y qué debe aprenderse después, los exámenes, el ritual de los trabajos monográficos, las tesis de doctorado, son algunos ejemplos de las múltiples formas que asume la enseñanza ritual.

En El club de los poetas muertos el profesor ayuda a los alumnos a descubrir sus propios caminos, rompiendo con algunas pautas de la escuela tradicional. Es una de las pocas películas en las que la relación entre profesores y alumnos se convierte en una búsqueda común.
Enseñar a los alumnos a pensar y a ejercer la reflexión crítica es una meta que frecuentemente mencionamos como inherente a la función docente. Sin embargo muchas veces esto no pasa de ser una enunciación de buenos propósitos.

Repetidores en lugar de seres pensantes, receptores en lugar de evaluadores es el producto lógico de las formas en las que enseñamos, que reflejan aquellas según las cuales hemos aprendido. Por lo tanto cuando se habla de la necesidad de esclarecer y tomar conciencia del modo en que nos insertamos en ese trama represiva de relaciones se debe pensar en la posibilidad de ejercer la creatividad como único antídoto contra la repetición.

Fuente: MARTÍNEZ-SALANOVA SÁNCHEZ, E. (2002): «Aprender con el cine, aprender de película. Una visión didáctica para aprender e investigar con el cine». Huelva. «Grupo Comunicar». 400 pág.
La verdad es que esta visión me gusto mucho, y me pareció muy apropiada como primer punto de debate educativo. Por eso la dejo para despertar vuestras mentes jeje.







lunes, 26 de octubre de 2009

LECTURA "ZANAHORIAS, HUEVOS Y CAFÉ"

"ZANAHORIAS,HUEVOS Y CAFÉ"
En: SANTOS GUERRA, M.A. (2008): “La pedagogía contra frankestein”. Graó. Barcelona

La terapia cognitiva insiste en que una cosa son los hechos (aquello que sucede o que nos sucede) y otra la forma de reaccionar ante ellos. Un mismo acontecimiento puede ser vivido por alguien como una catástrofe y por otro como una bendición. Uno puede ser destruido por la desgracia y otro se hace más fuerte al pasar por ella.

Le brindo la siguiente historia que muy bien puede generalizarse para cualquier situación adversa de la vida de una persona.

Una hija se quejaba ante su padre por los problemas que tenía en la vida y por todo aquello que le resultaba difícil. No sabía que hacer para salir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Todo le salía mal. Parecía que la solución de un problema era el origen de otro nuevo más importante.

Su padre, que era jefe de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas de agua y las colocó sobre el fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una de las ollas colocó zanahorias, en otra echó media docena de huevos y en la tercera colocó unos puñados de granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra.

La hija esperó impacientemente, preguntándose que estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó los tres fuegos. Sacó las zanahorias y las colocó en una fuente. Sacó los huevos y los depositó en un plato. Finalmente sacó el café y lo colocó en un tercer recipiente.

Mirando a su hija dijo:
- Querida ¿qué ves?
- Zanahorias, huevos y café, contestó ella sorprendida.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara uno de los huevos y que los rompiera. Después de quitarle la cáscara observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su exquisito aroma. Humildemente, la hija preguntó:

- ¿Qué significa esto?, padre.

El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma situación, agua hirviendo, pero habían reaccionado de forma diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte y dura, pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto blanda, fácil de deshacer. Por el contrario, el huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido, pero después de estar en el agua hirviendo su interior se había endurecido. Los granos de café sin embargo eran únicos, después de estar en agua hirviendo habían conseguido transforma el agua.

- ¿Cuál eres tú? – Le preguntó el padre a su hija. Cuando la adversidad llama a tu puerta ¿Cómo reaccionas? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor le tocan, te vuelves débil y pierdes la fortaleza? ¿Eres un huevo que comienza con un corazón frágil? ¿Posees un espíritu débil, pero después de una muerte, de una separación o de un despido lo has vuelto fuerte y duro? Por fuera eres igual, pero ¿eres amargada y áspera, con espíritu y corazón endurecido por el dolor? ¿O eres como el café? El café cambia el agua hirviente, cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mayor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas mejor, y haces que las cosas y las personas que están a tu alrededor mejoren.

La hija pensó en la lección. Su respuesta ante la ingeniosa invitación del padre a superar la dificultad provocó en ella el silencio reflexivo y la respuesta fue un beso.
Es una hermosa y útil lección. Podemos comprobar cada día, en cualquier lugar de trabajo, en cualquier etapa de la vida, que con las mismas circunstancias hay personas amargadas y personas felices. Lo veo en las escuelas. Con los mismos compañeros, similares niños, parecido sueldo e idénticos medios, hay profesores felices y profesores atormentados.

En efecto, la piedra está ahí. El distraído tropieza con ella, el violento la utiliza como proyectil, el emprendedor construye con ella, el campesino la utiliza de asiento cuando está cansado. Para los niños es un juguete. Drumond la poetizó, David mató con ella a Goliat y Michelangelo hizo de ella la más hermosa escultura. En todos estos casos la diferencia no estuvo en la piedra sino en la persona. No digo con esto que las circunstancias carezcan de importancia. Tampoco digo que no haya que luchar para conseguir que las situaciones con las que se encuentran las personas sean positivas.

Lo que digo es que ante la inevitabilidad de un fracaso, de una muerte, de una enfermedad, de una catástrofe, la forma de reaccionar sea positiva y no destructiva. ¿Resucitará la amiga por medio de un dolor insoportable por su ausencia? ¿Sedará vuelta atrás en el tiempo para evitar el accidente ocurrido si la desesperación es absoluta? ¿Alguien se beneficiará por el hundimiento, la depresión y el caos interior? No nadie. ¿No será mejor tratar de encajar las derrotas, los fracasos, los errores, las adversidades y la muerte de un ser querido siendo inteligentemente positivos con nosotros mismos?

Decididamente es mejor comportarse como el café que sigue siendo café y hace que el agua hirviendo tenga ahora un sabor exquisito. Existe un arte hermoso y complejo en la vida de las personas que interesa mucho cultivar. Me refiero al arte (y a la ciencia) de conseguir con dos signos menos un signo más. Hay que colocarlos de forma conveniente. Lo más triste es dominar el arte contrario: hacer de un hecho positivo dos motivos de desaliento.
(M.A. Santos Guerra)

PAULO FREIRE

PAULO FREIRE (1921 – 1997)

Nació el 19 de septiembre de 1921 en Recife, Brasil. En 1947 fue director del Departamento de Educación y Cultura del Servicio Social de la Industria.


Entre sus obras destacamos “la educación como práctica de libertad” y la “pedagogía del oprimido”.


Máximas de Paulo Freire:

*Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta.

*Enseñar exige respeto a los saberes de los educandos.

*Enseñar exige la corporización de las palabras por el ejemplo.

*Enseñar exige saber escuchar.

*No hay palabra verdadera que no sea unión inquebrantable entre acción y reflexión.

*Decir la palabra verdadera es transformar al mundo.

*El hombre es hombre, y el mundo es mundo. En la medida en que ambos se encuentran en una relación permanente, el hombre transformando al mundo sufre los efectos de su propia transformación.

*El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre.

*Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas.

*Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre.

*La ciencia y la tecnología, en la sociedad revolucionaria, deben estar al servicio de la liberación permanente de la HUMANIZACION del hombre.